jueves, 24 de agosto de 2017

Fantasía y Fuga en Suites 1478


El día que no me sienta aprendiz de pintor, estaré muerto, acabado. Sorprenderme cada día es mi gasolina y la razón de que el tiempo me sea denso, se deslice y deje de volar.

Hace siete meses finalicé un proyecto inmenso. Aquel conjunto, cinco descomunales pinturas para un hall, abre sus puertas ahora, siete meses después de apilar aquellos 16 grandes paneles en el pasillo, a la espera del camión de Angelito y de la compleja instalación. 


Fue mi Fantasía y Fuga del Jardín del Edén, conjunto del que aquí muestro un botón:

Fantasía y Fuga del Jardín del Edén (2/5) 260x280 cms

Parece tanto tiempo, (me) he descubierto (aprendido) tanto desde entonces. Ahora que estoy a punto de mostrar mis nuevos descubrimientos íntimos en la Galería de Arte Magda Lázaro, abre sus puertas este maravilloso antro, Suites 1478


Entrada, hall y patio al fondo de Suites 1478

Suites 1478 es una obra de arte en su conjunto en el edificio emblemático de Miguel Martín-Fernández de la Torre, comandada por una persona que cree en la cultura, en el arte, en los referentes para una ciudad que merece algo más que mega centros comerciales, hoteles clon o acuarios megalómanos. Miguel es discreto, quiere ser invisible; no daré ni uno de sus apellidos. Él no figura ni regala sonrisas falsas, no halaga ni promete. Sueña y trabaja. 



                                                                                                                                                                      pedrolezcanojaén








martes, 31 de enero de 2017

Fantasía y Fuga del Jardín del Edén


Hip, hip, hoy hace cinco meses que anuncié en este blog (me lo anunciaba a mí mismo en realidad, como para creérmelo) el comienzo del mayor reto pictórico de mi vida. Cinco meses, ciento cincuenta días (*) ininterrumpidos de pringue del bueno. 


Un pequeño fragmento sin acabar de los Lilim.

Ha sido un tiempo apasionante, he aprendido como un cochino joven en su primer charco y ahora estoy más guarro, fuerte, feo, mejor. ¡He terminado, que venga el siguiente!


De este pedazo de pintura esbozada en el verano, nació una idea.

Con los deberes hechos, siento el placentero mareo de haber llegado a un lugar desconocido por mí. Y es que veo las cinco gigantescas pinturas -32 metros cuadrados en total- que he perpetrado en este pedacito de vida, y tengo la inquietante sensación de que ha sido otro el hacedor de toda esta jarana de inseminaciones, ángeles caídos, demonios lenguado, cachorros de pelícano, muñecas desmembradas. 


El café y la cerveza: grandes aliados (lo de los tropezones es un asunto personal)
¡Ah, de esta fosilización casera llegó otra idea!

Aún no puedo enseñar nada, pero pronto -¿en marzo?- podremos verlo todos en el espacio para el que ha sido gestado.


(*) Si una vida es tan corta como dicen, podría asegurar que ciento cincuenta días pueden ser tan anchos como una niñez completa. Y como un verano en la infancia puede ser más largo que toda una vida, no me extrañaría que durante este tiempo me pasara como al astronauta que viajó en sueños a la velocidad de la luz, ralentizándose su tiempo mientras se embalaba el ajeno. Ya, ya, sé que esto no me ha sucedido a mí; habría notado algo en las caras y en las vidas de los amigos que han venido y se han ido para volver a venir. Pero sí estoy ya en disposición de asegurar que el tiempo se logra encoger o estirar casi a voluntad, y que las utilidades de esta habilidad no son nada despreciables.

Les contaré más, pero no ahora, que el tiempo vuela si lo nombro.

                                                                                                                                     pedrolezcanojaén