jueves, 20 de agosto de 2015

Sin previsiones


Fragmento de una aventura con pájaros, ligueros, pezones y zapatitos rojos.
Para Su de Ellas de cara a mi próxima muestra, en abril de 2016.

“El arte no es una intención. Un buen trabajo es una intención, pero el arte sólo tiene lugar si está presente la suerte.”

Paul Rand, diseñador gráfico (1914-1996)



Una señorita de las de antes, a medio hacer.


Es quien escribe y mancha un mal calculador, por más que el ajedrez se empeñara en enseñarme durante años a predecir el futuro, para así poder errar a mares y en consciencia, como un señor.


In Progress, para Su de Ellas (hoy ya se han hecho mayores)


Se dice que el rey de los juegos es también un deporte, un arte y una ciencia. Esa curiosa mezcla es lo que lo diferencia y lo hace imprevisible y bello.

Y yo no quiero calcular, ni puedo, prefiero ser llevado y mirar de lejos.

En ajedrez, el rival nos salva del tedio, empeñado siempre como está en participar, ya sea equivocándose antes de tiempo o desbaratando nuestros planes, geniales planes, como nosotros mismos creemos ser.



De esta historia prefiero no contar nada, que me pierdo. Ya estoy perdido.


Por eso hay tantos artistas aburridos, ¡están solos!, como el ajedrecista que juega contra sí mismo, ganándose brillantemente una y otra vez, los aplausos de fondo. 
Al pintor nadie le escupe en la tela y sus tristes predicciones se hacen tristemente realidad, mientras sus amigos y sus suegras le aplauden el parecido: “eres un genio, Onorato, parece una fotografía”. 

¡Abandonémonos pues a la sorpresa y al error, que como dijo no sé quién, un error podría acabar siendo un acierto a la espera de la pregunta adecuada!




14 comentarios:

  1. ¡Qué alegría, movimiento artístico en agosto! Muy buena pinta tiene la historia de la que no quieres contar nada, qué bueno es a veces poder perderse en lo profundo de una obra. Por otra parte no me creo lo de los artistas aburridos ¡No hay tiempo de aburrirse con todo lo que hay que hacer! "Artistas saturados", eso sí que me lo aplico :P
    ¡Qué ganas de que llegue abril!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uy, ahora que me leo: qué entusiasmo, qué alboroto, qué afluencia de "qués"...
      Pues eso: qué alegría, Pedro :)

      Eliminar
    2. Estoy muy tacaño en cuanto a enseñar lo nuevo, ¿será la vejez que se me echa encima? Pronto iré enseñando y contando más cosas, que todo esto no son más que cachitos y bocetos.
      Y cuando escribo sobre artistas aburridos, no me refiero a que se aburran ellos, sino que aburren a los demás, con tanta premeditación calculada, eso digo. Que el azar no nos abandone nunca, por favor... ¡Te deseo suerte, artista, compi, un poquito de la mala y un mucho de la buena, esa es la combinación mejor!

      Eliminar
    3. Pues te había entendido del revés, llevas razón. Comparto lo que dices, pero a medias (como siempre, me pierdo en los detalles, en las formas, que son la sal de un discurso, ¿no crees?). Me refiero a que la premeditación es obra, Pedro, es nuestra aliada. De hecho, me atrevería a afirmar que la calidad de nuestra obra es directamente proporcional a su premeditación (y alevosía). Otra cosa es que ello sea un proceso más o menos consciente, pues hay mucho de visceral en la creación. Al menos el arte que me gusta y quiero hacer precisa de cierta visceralidad, pero igualmente de premeditación. No sé, en el fondo quizás estemos diciendo lo mismo.
      En cuanto a los artistas que aburren, otro tema es (peliagudo y extenso) y prefiero no abandonarme a la malevolencia (qué bonita palabra, "malevolencia").
      ¡Mucha suerte para ti también (de la que necesites, buena o mala)!

      Eliminar
    4. Tiene gracia tu gusto por esa palabra, malevolencia: en uno de los poemas de mi padre, resuena esa palabra por encima de las demás, déjame que lo busque y te lo paso.
      ¿Me hablas de la necesidad de la premeditación a mí? Por supuesto que es nuestra aliada, pero acabados estamos, creo, si esta toma demasiado protagonismo o incluso si el cálculo se impone sobre el azar o si lo expulsa por completo. Yo necesito a ambos, no sé si por igual, dependerá del desayuno de ese día y de un montón de cosas más, pero yo necesito sorprenderme de mí mismo, mi propia premeditación me decepciona casi siempre, por algo será, no quiero ser yo demasiado tiempo cada vez...

      Eliminar
    5. Jajaja, dejemos pues maridar al terrorífico azar y a la reconfortante premeditación (en la proporción que consideren oportuna), y zampemos el resultado de desayuno, a ver qué pasa :P

      P.D. No me extraña que tu padre topara con la belleza de "malevolencia", términos así piden poemarse. Seguro que el resultado fue exquisito.

      Eliminar
    6. Sea, compañera! Un gustazo comentar "las jugadas" contigo, que siga...

      Eliminar
    7. Sea, compañera! Un gustazo comentar "las jugadas" contigo, que siga...

      Eliminar
  2. Buenos pensamientos y nada de aburrimiento cuando te encuentras ante un lienzo en blanco y empiezas a llenarlo con bocetos cargados de forma y el color propio de cada pintor. Se convierte en una gozada. A ver con que nos sorprendes ,en tu futura exposición

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amiga Inés, me entendiste como Cristina, me tengo que explicar mejor: no digo que el artista se aburra con lo que hace (que a veces también) digo que con demasiada frecuencia aburren a los que miran, que casi es peor... Por supuesto, no es nuestro caso, claro. ;-)

      Eliminar
  3. Escribió Goethe: "El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada". ¡Continuemos equivocándonos, Pedro! Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  4. Otra de las ventajas de hacer, la posibilidad de aliarse con el error. Un abrazo, poeta!

    ResponderEliminar