miércoles, 29 de enero de 2014

Sobre la existencia de Aznar, o por qué me abandono al dibujar





La lectura del artículo "Es dudoso que Aznar exista", de Toni Martínez, cambió el rumbo de mi vida para siempre. 

Sí, saber que lo que vemos, ser consiente de que todo lo que nos escupe a los ojos podría no hallarse, no estar, no existir, ha tenido más peso en mi existencia que el descubrimiento del almogrote, la cópula o la tecla almohadilla.*


Y es que no es poco. Liberados de organismos inverosímiles como Aznar, ya puede uno olvidar el planeta por un rato sin remordimientos, y enclaustrarse a dibujar sin sentir el vaho nauseabundo. 


Y podemos manchar y representar lo que está y lo que no, a sabiendas de que el mundo real no es más peligroso o absurdo que el imaginario. Y te abandonas falsamente emancipado, en un estado de flujo que te suelta y te transforma. 

Degenerado, casi libre. 

*  La tecla almohadilla posee una versatilidad comparable al trigo común. Entre sus extensas aplicaciones, el icono (#) representa al jaque mate en las publicaciones de ajedrez de todo el mundo. 




jueves, 16 de enero de 2014

Hombre Desnudo, o el Comedor de Aceitunas Negras



Cientos de años, miles, describiendo, dibujando, pintando, esculpiendo, fotografiando filmando el cuerpo de la mujer. 

¿Es objetivamente más bello el cuerpo de la mujer? 

La pregunta es tan absurda como imposible de responder. Ellas son más redondas, acabadas; l´origine du monde, que diría y pintara Gustave Coubert.


Boceto: El comedor de aceitunas (negras)
 La verdad, a mí me parece que el colgarajo que nos cae de entre las piernas, muy estético no es, ¿o sí? Hace un tiempo intenté pintar un Su de él, un hombre desnudo, que se gusta y se muestra. 


Pocas veces hago bocetos previos.
Tan definitivos como este, nunca.
Sexy, contoneante, justo como no deben ser los hombres de verdad, los de toda la vida, bien masculinos y más o menos tiesos.

Su de Él, o El Comedor de Aceitunas (negras)

Me callo y termino. Arriba les dejo las fotos del proceso, bocetos y resultado final de aquel modesto intento.  





jueves, 2 de enero de 2014

Informe de Navidad


Familia van Snow en 1969; los años felices.
(Foto de estudio cedida por Kompositt-Bilde)

Norskkurs Magazine, Oslo, 27 de diciembre de 1973.

Fredrik van Snow, de profesión escaparatista, 42 años, casado y con un hijo de 7, cayó muerto en medio del amplio salón de su 4º piso de la calle Karl Johans Gate, en el populoso centro de Oslo, a las 12:15 del 25 de diciembre de 1973, tras recibir 37 veces (en menos de 5 horas) el “feliz y próspero año nuevo” (en su original: “god jul og godt nyttar”). De su boca, desmesuradamente abierta, salía una viscosa oruga beige de espuma que apenas empezaba a absorber la alfombra, sobre la cual reposaba el cuerpo sin vida de Fredrik, cuando fue descubierto por una horrorizada Dorothea van Snow, la joven esposa y madre que no entendía -aún pasadas las horas- qué había podido suceder, “¡precisamente ahora, en plenas fiestas!” (…)


Fredrik van Snow, en su época universitaria.
(Foto de archivo)

El informe policial completo, del que hemos extraído este jugoso parcial, ha llegado en junio de 2013 a manos de un grupo de inquietos científicos letones, que pronto estarán en condiciones de afirmar, según explica para este medio Leonid Karspesntein, representante legal del equipo de investigación, “que las felicitaciones de navidad sobreexplotadas y reincidentes, podrían ocasionar y ocasionan, severos y/o letales daños en el sistema neuro cervical (cervical spine) de algunos individuos sensibles, aun previamente sanos”.

Según hemos podido confirmar por fuentes fidedignas, se recomendará a la población eviten radicalmente "expresiones saturadas de cualquier naturaleza y sean sustituidas por otras de propia creación o ajenas, en cualquier caso menos viciadas y contaminadas”, so pena de producir efectos trágicos e irreversibles sobre sus seres más queridos.

Los vecinos de los van Snow,
principales desencadenantes de los hechos.
(Foto de archivo)
Según la misma fuente, 267 casos más como el de Fredrik van Snow, han sido detectados en los países desarrollados a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, y en franca aceleración en lo que llevamos del presente siglo XXI, confundiéndose hasta ahora con ataques de dispepsia (indigestiones en general) o infartos agudos de miocardio

Desde aquí, nuestro deseo sincero de revertir entre todos, esta siniestra marea de mortandad.