jueves, 1 de septiembre de 2016

La Gran Prueba


A comienzos de verano llegó la propuesta...


Uno de los bocetos.


Un sueño para cualquier pintor. Al menos para uno que no tenga miedo a mostrar sus vergüenzas. A hacer lo que no sabe o le excite lo desconocido, aunque el sueño se pueda convertir en pesadilla.




Tras la proposición, mi cabeza acalorada no descansó ni cuando simulaba que dormía. Un esbozo de proyecto, el ok definitivo y todo el mes de agosto jugando en los bocetos, finalmente detallados y a escala, en espera de la llegada del material. 

Desde el lunes 29 todo en el taller. Dos días de imprimación por delante y aislante por detrás... Y a pintar. 

Mañana por la mañana empieza la aventura. Ese descomunal tamaño se eleva ya como una sombra cuando entro en el estudio y me susurra ¡atrévete si puedes, pintorcillo!

(Ha habido más cosas, muchas más, en los previos de este reto tan estimulante para mí, algunas que sobrepasaban mi capacidad y para eso he contado con la ayuda imprescindible de José Riquelme, amigo y maestro. También de Juán Méndez, ya un auténtico compañero de batalla. Y por supuesto, de Ana Lola Borreguero.)



lunes, 16 de mayo de 2016

Miedo al desnudo

Su de Ella, la pintura que da nombre y cartel a la exposición actualmente en el Centro de Artes Plásticas de Gran Canaria, no gusta a todo el mundo. Normal. Pero además ha sido causa de varias reclamaciones a la institución responsable, instándola a retirar no solo el lienzo y su banderola sino a su autor de todo lo que tenga que ver con la cultura o el arte.

Voy a responder dando voz a Elizabeth Costello (protagonista de la maravillosa novela de J.M. Coetzee) a través de la carta que ella escribe a su hermana Blanche, mujer reconvertida en monja inclemente en su misión en Zululandia, horrorizada ante los andares "desnudientos" de los nativos de la aldea. 


Su de Ella.

Escribe Elizabeth:  

"Imagina la escena aquel día en el estudio de Correggio, Blanche. El hombre señala con el pincel. Levánta el pezón, así. No, con la mano no. Solo con dos dedos. La mujer obedece y hace con su cuerpo lo que él dice (...)

La atmósfera del estudio se electriza, pero ¿con qué? ¿con energía eléctrica? ¿Están hormigueando los penes de todos esos hombres? Sin duda. Pero también hay otra cosa en el aire. Adoración. El pincel se detiene mientras adoran el misterio que se manifiesta ante ellos: la vida fluye en un chorro del cuerpo de una mujer (...)

Cuando María, bendita entre todas las mujeres, esboza su remota sonrisa angelical y levanta su dulce pezón rosado ante nuestra mirada, está llevando a cabo un acto de humanidad (...) 

Nada nos obliga a hacerlo. Pero lo hacemos, igualmente movidas por el desbordamiento, la efusión de nuestras humanidades: dejamos caer la ropa, nos descubrimos, descubrimos la vida y la belleza con la que estamos bendecidas. 

La belleza. Seguramente en Zululandia, donde tienes tanta abundancia de cuerpos desnudos que mirar, debes admitir, Blanche, que no hay nada más humanamente hermoso que los pechos de una mujer. Nada más humanamente hermoso, más humanamente misterioso que la razón por la cual los hombres quieren acariciar sin cesar, con pinceles, cinceles o manos, estas bolsas de grasa extrañamente curvadas y nada más humanamente atractivo que nuestra complicidad con su obsesión. 

Las humanidades nos enseñan humanidad. Tras la noche secular del cristianismo, las humanidades nos devolvieron nuestra belleza, nuestra belleza humana. Eso es lo que nos enseñan los griegos, Blanche. Piensa en ello."


Niña echándose a perder con la Maja Ovípara.

jueves, 12 de mayo de 2016

Niñas Viejas


Los niños son unos seres vacíos, perfectos, inmaculados. 

Crear a partir de ellos sería como revolcarse en el merengue de lo tierno, lindo, dulce; en el horror de los dientecitos y las pestañas en curva. Su pasado no conoce la nieve ni el drama. No hay sexo ni trauma ni verdadera belleza en la niñez, solo futuro, promesas por cumplir.

Por cumplir, pero para entonces ya no serán niños.


La Infanta Exploradora. (mixta sobre tela. 116x73 cms.)

Pero estoy pintando niñas, niñas cargadas de un arduo pasado y de una sensualidad contenida (el sexo late irremediablemente). 

Son niñas viejas de breves piernas coronadas con zapatitos de charol, de rostros vividos, y sabedoras del silencio que se hará tras la comedia.


Eclosión. (mixta sobre tela. 116x81 cms)

Toda la información sobre Su de Ellas: pinchar aquí.

                                                                                          

                                                                                                                                    pedrolezcanojaén